Una oficina de empleo en Madrid.
Una oficina de empleo en Madrid.Óscar Cañas / Europa Press

El desempleo en el conjunto de países que integran la OCDE disminuye. Desde que comenzó la crisis provocada por la covid-19, el paro creció en el conjunto de países que integran este think tank. Pasó del 5,2% en febrero a marcar un pico dos meses después, en abril, cuando alcanzó el 8,8%. Desde este mes, este porcentaje está bajando y en agosto se situó en el 7,4%.

Esa cifra media del club de países más ricos del mundo también muestra una disparidad muy grande en el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral y las medidas que se han adoptado para combatirla. En ellas se ve que el papel de los ERTE, en sus diferentes modalidades por países, ha sido clave en Europa y sirvió para contener el desempleo en los primeros momentos de la crisis. En cambio, en otros países como Estados Unidos y Canadá, donde no se pusieron en marcha este tipo de ayudas a empresas y trabajadores para amortiguar el impacto de las órdenes que imponían detener la actividad, el paro se disparó en los primeros meses de la crisis.

Tanto es así que en Estados Unidos, el paro pasó del 3,5% de febrero al 14,5% en abril. Sin embargo, en septiembre —sus datos están más actualizados que los del resto— ya bajó al 7,9%.

En Europa, el movimiento es el contrario. Los ERTE frenaron un impacto muy duro sobre el empleo al comienzo de la crisis. En los últimos meses, por el contrario, el paro está creciendo. Sube en Francia (7,5%), Alemania (4,4%), Italia (9,7%) y Portugal (8,1%). También lo hace en España, aunque con una diferencia importante: parte de tasas mucho más altas. En agosto los números de la OCDE dicen que el desempleo se situó en el 16,2%.

Este último dato pone de relieve que España sigue entre los países con peores datos en su mercado laboral en el mundo occidental. Y eso mismo se ve cuando se observan los números al detalle. Por ejemplo, el paro entre las mujeres españolas es el 17,2%, casi 10 puntos porcentuales por encima que en el conjunto de países de la OCDE. Entre los hombres la cifra es del 15,3%, ocho puntos más. Y si el microscopio se centra en los menores de 25 años la distancia se multiplica: el 44% frente al 15,4%. El deterioro del mercado de trabajo provocado por el coronavirus ha supuesto un salto de más de 10 puntos del 32,6% a ese 43,9%.

En todos los países, las cifras de paro juvenil suelen ser significativamente más altas que las del conjunto de su mercado laboral. No obstante, en ninguno de los países de la OCDE se llegaba el pasado agosto a los porcentajes que se dan en España. Otro país con un desempleo alto entre sus jóvenes en Italia, con un 32,1%. Los siguientes ya sería Colombia (28,2%) y Suecia (27,2%).