noviembre 4, 2020

Endesa obtuvo un beneficio neto de 1.511 millones de euros en los nueve primeros meses del año, lo que representa un aumento del 758,5% frente los 176 millones de euros del mismo periodo del ejercicio anterior, según ha informado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Esta diferencia se debe a que el año pasado anotó un deterioro contable de activos de más de 1.800 millones por la decisión de adelantar el cierre de sus plantas de carbón, así como por la reversión de la provisión por determinados beneficios sociales por la entrada en vigor del V Convenio Colectivo.

Sin estas salvedades, el beneficio ordinario neto (limados los extraordinarios) de la energética fue de 1.700 millones de euros, con un crecimiento del 38,4%. La citada reversión de la provisión por beneficios sociales aporta 515 millones al resultado bruto de explotación (Ebitda) y 386 millones al resultado neto. Asimismo, también registra el impacto de la provisión por salidas de personal contabilizada en el primer trimestre, que detrae 159 millones del Ebitda y 119 millones del beneficio neto, según apunta la empresa.

El Ebitda del grupo se situó en 3.136 millones, un 8,2% más con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. La estimación del impacto del Covid-19 asciende a 81 millones hasta septiembre, solo un millón de euros más respecto al cierre del primer semestre del año.

La deuda se sitúa en términos brutos en 7.684 millones de euros, desde los 6.607 millones de cierre de 2019. El 47% de la deuda financiera bruta de Endesa está ligada a criterios de sostenibilidad. Por su parte, la deuda financiera neta asciende a 7.407 millones, con un nivel de apalancamiento (deuda neta sobre ebitda) de 1,8 veces, prácticamente invariable respecto al final del pasado año (1,7 veces). Además, el coste medio de la deuda se ha logrado reducir aún más, hasta el 1,7%, un mínimo histórico hasta la fecha para Endesa y que reduce aún más el nivel en que cerró 2019 (1,8%).

La compañía que dirige José Bogas mantiene el compromiso de repartir a sus accionistas el el 100% del beneficio ordinario neto anual de 2020, de los que el 70% se lleva el grupo italiano Enel.

Efectos de la pandemia

Según la empresa, este desarrollo demuestra que “está logrando capear los efectos de la pandemia del coronavirus, así como de la creciente competencia en el negocio liberalizado (que incluye generación peninsular, comercialización, servicios, ajustes y costes de estructura)”. “La evolución de los márgenes de los negocios permite visualizar la resistencia y capacidad de adaptación de Endesa a un escenario de reducción de la demanda de energía (electricidad y gas) y de caída de los precios tanto en el mercado mayorista (pool) como en los mercados de materias primas”, completa.

La compañía sigue comprometida con el cumplimiento de los objetivos financieros fijados para 2020, al tiempo que avanza en el proceso de descarbonización y de crecimiento del parque de energías renovables tanto en España como en Portugal.

La demanda de electricidad decreció un 6,1% en la Península, un 21,3% en Baleares y un 10,1% en Canarias entre enero y septiembre. Al mismo tiempo, el precio medio del pool cayó un 36,1%. En gas, donde Endesa es el segundo operador en España con una cuota del 15,6% en ventas en el mercado liberalizado, la demanda baja un 7,1% en términos interanuales.

Al mismo tiempo, en los negocios regulados Endesa se ha visto afectada por la entrada en vigor de los nuevos parámetros retributivos para el periodo 2020-2025, principal causa de la disminución en un 7% de su margen bruto. La reducción de costes fijos en 40 millones (excluido el impacto de las provisiones) en relación a enero-septiembre de 2019 es la magnitud que mitiga en parte la caída del ebitda (-8%, a 1.603 millones, sin contar el impacto neto de las provisiones) y del margen bruto (-7%, hasta 2.172 millones).

La capacidad de adaptación al entorno pandémico y competitivo tiene otra muestra más en la evolución del número de clientes, cuya base se mantiene prácticamente estable respecto al cierre de 2019. Endesa suma 10,5 millones en electricidad, de los que 5,7 millones proceden del mercado libre (5,8 millones a cierre de 2019) y 4,8 millones están acogidos al mercado regulado (en línea con el cierre del año anterior). En gas, los clientes crecen un 1,2% desde el final de 2019, hasta totalizar 1,67 millones, incrementándose la base comercial tanto en el segmento regulado (+0,9%) como en el liberalizado (+1,2%).

La empresa ha incrementado en 800 MW (un 13% más) su parque generador solar y eólico respecto a septiembre del año pasado, hasta 7.478 MW operativos. Esta última cifra es aproximadamente un 44% de su parque de generación peninsular. Las tecnologías renovables, incluyendo la hidráulica elevan al 85% la proporción de generación peninsular libre de emisiones de CO2 en los tres primeros trimestres del año. Esto supone lograr en 2020 el objetivo que se ha marcado Endesa, en su plan estratégico, para 2022 en términos anuales.

Renovables

Endesa tiene una cartera total de proyectos renovables en distintas fases de desarrollo de 25.700 MW. De ellos, 6.900 MW (un 65% solares y el resto, eólicos) tienen concedido punto de acceso y conexión a la red de evacuación. Es destacable que la compañía se ha adjudicado en el tercer trimestre del año, en la subasta realizada en Portugal, un proyecto fotovoltaico de 99 MW con un sistema de almacenamiento de 20 MW adicionales, que entrará en funcionamiento en 2024 y requerirá de una inversión de 90 millones.

Esta aceleración de los planes de descarbonización del mix de generación eléctrica se visualiza también, primero, con las adjudicaciones durante los meses de septiembre y octubre de los contratos para los desmantelamientos de las centrales de Andorra (Teruel) y Compostilla (León). Y, segundo, con la reducción en 2020, tras cesar en su producción ambas instalaciones, de la producción térmica peninsular respecto a enero-septiembre del año pasado.