Carlos Torres, presidente de BBVA, y Josep Oliu, presidente de Sabadell.
Carlos Torres, presidente de BBVA, y Josep Oliu, presidente de Sabadell.

11 días después de que el BBVA y el Sabadell anunciasen que abrían conversaciones oficiales para fusionarse, las dos entidades han roto las negociaciones, que se mantuvieron hasta la madrugada de este viernes. La reacción de la Bolsa ha sido clara en la apertura de la jornada: el Sabadell ha marcado un primer precio en 0,33 euros, lo que supone una caída del 18% mientras estuvo inhibida de cotización. Tras empezar a fluctuar, se situó en una caída del 12%. Por su parte, las acciones de BBVA empezaron cayendo, pero pronto se colocaron en verde con una subida del 2%, hasta 3,84 euros.

Sin llegar al final de los análisis técnicos (las due diligence), el Sabadell ha considerado que el precio que estaba dispuesto a pagar el BBVA no valoraba el potencial de su negocio y la pérdida de independencia que suponía la venta. “Banco Sabadell ha decidido dar por finalizadas dichas conversaciones al no haber alcanzado las partes un acuerdo sobre la eventual ecuación de canje de las acciones de ambas entidades”, según ha notificado el banco a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) este viernes.

Por su parte, el BBVA también ha informado a la CNMV de que “las conversaciones relacionadas con una potencial operación de fusión con el Banco Sabadell han concluido sin que se haya llegado a un acuerdo”, sin dar más detalles.

Tras estos dos anuncios, que habrán disgustado profundamente a los supervisores, que ven en las fusiones una manera de reforzar los bancos ante la crisis, ahora la clave es la reacción de los mercados. El Sabadell ha llegado a subir un 32% desde el anuncio de las conversaciones, si bien partía de cotizaciones muy bajas. El BBVA ha subido un 19% en este mismo periodo.

Las diferencias de valoración entre ambos bancos eran muy relevantes. El BBVA tenía pensado realizar el pago mediante un intercambio de acciones, por lo que es probable que el presidente del Sabadell, Josep Oliu, hubiera exigido una vicepresidencia y Carlos Torres, máximo responsable del BBVA, se hubiera negado.

Potenciar el negocio en España

Fuentes financieras comentaron este jueves por la tarde las graves diferencias y la desconfianza mutua que habían surgido en las conversaciones, hasta el punto de que podían acabar en ruptura. Sobre la vicepresidencia de Oliu, estas fuentes señalaron que Torres no quiso dar entrada al directivo rival por la incertidumbre que existe por el caso BBVA-Villarejo. Si Torres llegara a ser imputado por la Audiencia Nacional y tuviera que ceder la presidencia, esta podría acabar en manos de Oliu.

El Sabadell asume la ruptura diciendo que el banco “desarrollará un nuevo plan de negocio que priorizará el mercado doméstico como fórmula para incrementar la eficiencia en el uso del capital y los recursos del Grupo, incrementando así la rentabilidad y la creación de valor para los accionistas”.

En cuanto al BBVA, si el plan del Sabadell no salía, los analistas creen que podría realizar una recompra de acciones propias para impulsar la cotización, así como ampliar su presencia en el capital de Garanti, su filial turca, de la que controla el 40%. No obstante, esta opción supondría aumentar el riesgo en una región muy inestable geopolíticamente. El Banco de España alertó de este peligro hace unas semanas, por lo que era más partidario de la fusión con el Sabadell. No hay que olvidar que el consejero delegado, Onur Genç, es turco y ocupó este cargo en Garanti.

TSB, la filial del Reino Unido, en venta

En esta vuelta a los orígenes, el Sabadell insiste en la nota en que “sin perjuicio de que los ejes y objetivos principales del plan se harán públicos durante el primer trimestre de 2021, Banco de Sabadell está en condiciones de anticipar que el mismo contemplará, entre otras medidas, la ampliación del programa de eficiencia y transformación en el mercado retail (banca minorista) en España -con impacto neutro en el capital- y analizará con sus asesores alternativas estratégicas de creación de valor respecto a los activos internacionales del Grupo, incluyendo TSB”.

En un acto de realismo, el Sabadell admite el escaso futuro de TSB, que ha tenido graves problemas informáticos que derivaron en el bloqueo temporal de cuentas. Además, las exigencias regulatorias del Reino Unido han retrasado la vuelta del banco a los beneficios. El mercado valora en cero esta entidad.

Por último, el Sabadell asegura contar “con una sólida franquicia en España y es líder en índice de satisfacción de clientes en el segmento de pymes”. La entidad catalana anuncia que se centrará “en estos segmentos de mayor valor añadido y rentabilidad” y que implementará su nuevo plan “mejorando tanto su eficiencia como la generación orgánica de capital”. El mercado será el que juzgue las consecuencias de este divorcio.