noviembre 5, 2020

Tras cerca de veinte años desde su aprobación, quiero pensar que ya no queda prácticamente nadie que no piense que la DMCA (Digital Millenium Copyright Act) es un disparate. Y aunque no debería ser necesario, por si acaso sí que aclararé que estoy a favor de que los creadores (o los propietarios de los derechos) de todo tipo de contenidos puedan ejercer cierto control sobre su obra intelectual. El problema es que fue una norma que se aprobó al dictado de la industria y, aunque se contemplaron algunas salvedades, recae sobre la misma la aplicación de éstas. Algo que da lugar a un enorme abuso. Por eso creo que la DMCA es un disparate.

Hasta ahora, las referencias que teníamos a los usos de la DMCA estaban dirigidos a proteger (aunque en algunos casos debería ir entrecomillado) la propiedad intelectual, pero ha querido la casualidad que hoy se conozcan dos casos en los que se ha empleado con el fin de censurar mensajes críticos en Twitter, una muestra más de que hablamos de una norma legal con enormes lagunas, y que debería ser revisada lo antes posible.

El primero de los casos, que podemos leer en TechCrunch, es la historia de un estudiante universitario llamado Erik Johnson que trabaja como investigador de seguridad. En su rol de estudiante en la Universidad de Miami, se las ha tenido que ver con Proctorio, una empresa que ha desarrollado una herramienta para teleformación que, en opinión de Johnson (y de otros muchos estudiantes) tiene algunos problemas que la hacen no recomendable.

Dado que parte del software de Proctorio tiene se instala en los ordenadores de los alumnos como una extensión de Google Chrome, Johnson decidió analizar su código, en el que encontró algunos aspectos que merecían ser difundidos y, para tal fin, publicó en septiembre un hilo en Twitter en el que mostró fragmentos del código señalando las funciones de Proctorio que criticaba. En respuesta, la compañía ha exigido a Twitter que los elimine, amparándose en la protección de la propiedad individual que proporciona la DMCA.

En respuesta, Twitter ha eliminado el hilo y Proctorio se escuda, en declaraciones al medio, en la protección a la que está sometido el código de su software. Sin embargo, además de no decir ni una palabra sobre las críticas al mismo, tampoco contempla el llamado «Fair use», uso justo, en el que los tweets del estudiante encajarían a la perfección. ¿Cuál es el problema? Que según la DMCA es el tenedor de los derechos quien decide si un uso es justo o no. Y ya puedes imaginar que es lo que decidió Proctorio, ¿verdad?

El segundo caso es todavía más llamativo. Imagina que Netflix añade una nueva producción propia a su catálogo y, con fines promocionales, publica un trailer de la misma. Sin embargo, dicha producción no tiene tanto éxito como sus creadores desearían y, al poco tiempo, empiezan a publicarse algunas críticas negativas en las que, por dar contexto, se añade el trailer. Y ahora imagina que, acogiéndose a DMCA, Netflix empieza a enviar peticiones a Twitter para que elimine los tweets críticos en los que se incluye el trailer. Cuesta imaginarlo, ¿verdad? Pues según informa ArsTechnica es lo que ha ocurrido con la película Cuties.

En este caso, eso sí, los tweets aún están activos (excepto los que incluían imágenes de la película), pero los videos adjuntos a las publicaciones ahora muestran mensajes que dicen: «Este medio ha sido desactivado en respuesta a un informe del propietario de los derechos de autor«. Sí, efectivamente, otro caso de uso de la DMCA como herramienta para intentar minimizar el impacto de las críticas.

Y ahora vuelvo al principio: me parece fenomenal que exista una norma legal que defienda los derechos de los autores y creadores, pero si resulta que la misma se puede emplear para, como en estos casos, censurar contenidos críticos aunque estén haciendo un uso justo de los contenidos protegidos, es una muestra clara de que esa norma es un disparate. La DMCA debería ser enmendada. ¿El problema? Que parece que el legislativo estadounidense no está por la labor, aunque paradójicamente, la norma vaya en contra de otros autores.

Hace algo más de un año, Alvinsch publicó un interesante vídeo en Youtube, en el que hablaba (con su particular sentido del humor) sobre la protección a los derechos de autor que concede la DMCA y los problemas con el uso justo. Aunque en su caso habla exclusivamente de la industria musical, por los dos casos que hemos visto hoy, sabemos que parte de lo que plantea, concretamente lo referido a la gestión del fair use, también es aplicable a otros campos. Y realmente da mucho que pensar.