septiembre 17, 2020
La vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, durante una rueda de prensa.
La vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, durante una rueda de prensa. Efe

“Si hacer previsiones económicas es siempre complicado, en este contexto es un ejercicio de alto riesgo”. La ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha definido así este jueves la situación que viven España y el mundo entero desde el estallido de la pandemia del coronavirus. “Los próximos meses son claves para tomar el camino correcto”, ha dicho en la clausura de la tercera edición del Foro Tendencias, organizado por EL PAÍS y Kreab y patrocinado por Telefónica y Abertis, en el cual se han debatido las tendencias económicas que depara el futuro en un momento tan incierto como el actual. “Se trata de un reto, es un proyecto de país en el que tenemos que estar todos unidos”.

La ministra ha recalcado que el Gobierno ya lleva dos años con una clara agenda marcada para abordar reformas y corregir desequilibrios estructurales que garanticen un “crecimiento más justo e inclusivo”. Y ha añadido que esta crisis ha hecho que el proceso sea aún más urgente. “Creo que hay un enorme consenso social y por parte de los agentes económicos de cuál es la situación de nuestro país, sus activos, los principales retos y las reformas que tenemos que impulsar. Y por eso siempre insisto en que me parece de sentido común que este consenso social se traslade también al arco parlamentario, y que se refleje en la acción política por parte del Gobierno y de todas las Administraciones públicas”.

Las palabras de Calviño llegan en un momento delicado con una agenda política llena de negociaciones. El Gobierno está intentando atar todos los apoyos necesarios para elaborar unos nuevos Presupuestos y dar carpetazo definitivo a los del PP de 2018, que aún siguen vigentes. Por otro lado, el Ejecutivo tiene varios frentes abiertos con los agentes sociales.

Justo en estos días el Gobierno está negociando con los agentes sociales la extensión de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), una figura que fue flexibilizada nada más estallar la emergencia sanitaria para salvar el mayor número de empleos y cuya regulación caduca el próximo 30 de septiembre. De momento, hay consenso entre las partes y la medida se extenderá, previsiblemente hasta finales de enero. Pero faltan por concretar los detalles. Mientras que el Ejecutivo defiende que se mantengan bonificaciones crecientes a las empresas que reincorporan a sus trabajadores, y que las ayudas se dirijan a las actividades más golpeadas ―como la hostelería y en general el turismo, duramente afectado por las medidas restrictivas adoptadas por varios países europeos a los viajes a España―, la patronal y los sindicatos abogan por un sistema que no sea sectorializado, poniendo el foco en las compañías que no están teniendo actividad.

Recuperación incierta

Calviño ha reconocido que esta crisis “ha supuesto una disrupción profunda”, pero que los indicadores de alta frecuencia ya apuntan a que la recuperación ha iniciado. Variables como el uso de tarjetas bancarias, el consumo de electricidad o los movimientos en el mercado laboral indican que el final de la hibernación ha sido un punto de inflexión. “El crecimiento en el tercer trimestre superará el 10% y lo dicen todos los organismos”, ha insistido la vicepresidenta tercera.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) vaticina un crecimiento del PIB del 15,2% en el tercer trimestre tras el batacazo superior al -20% del primer semestre. El Banco de España, por su parte, revisó el miércoles a la baja sus previsiones económicas anuales ―augurando un desplome de entre el -10,5% y el -12,6% para 2020―, pero mantiene que entre julio y septiembre el PIB pueda rebotar hasta un 16%.

La pandemia, sin embargo, sigue ahí. Y los nuevos y cada vez más frecuentes rebrotes arrojan dudas sobre la intensidad de la recuperación y aumentan la incertidumbre sobre el futuro, como ya ha alertado el Banco de España. “Siempre y cuando seamos capaces de seguir controlando los inevitables rebrotes, la recuperación económica seguirá este patrón que describimos como una V asimétrica», ha recalcado Calviño. «Pero es evidente que para que esta evolución se mantenga es fundamental controlar la epidemia en el ámbito sanitario y seguir tomando las medidas adecuadas en cada momento para apoyar este relanzamiento, esta reactivación de nuestro país, respaldando muy particularmente aquellos ámbitos de actividad, aquellas geografías cuyo despegue es naturalmente más lento, más tardío, por su estructura productiva y dependencia del turismo internacional”.