noviembre 18, 2020
El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni.
El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni.John Thys / AP

Mano abierta pero toque de atención. Bruselas ha dado este miércoles luz verde al borrador de Presupuestos de España, que a su juicio contiene el paquete de medidas para la recuperación económica más modesto de la zona euro. Sin embargo, la Comisión Europea ha advertido al Gobierno de Pedro Sánchez de los “riesgos” que su elevada deuda pública, que trepará hasta el 120,3% del PIB este año, entrañan para la sostenibilidad de sus finanzas públicas a medio y largo plazo. Bruselas también avisa a España de que la pandemia está acentuando los desequilibrios económicos que arrastraba y le llama la atención por el rápido incremento del paro juvenil, que se ha disparado por encima del 40%.

La Comisión Europea ha publicado este miércoles el resultado del examen económico y fiscal al que somete cada otoño a los países miembros, con el que pretende que estos asuman ajustes fiscales y reformas estructurales. El fulminante desplome económico que ha sufrido la UE, no obstante, llevó a Bruselas a dar barra libre a las capitales para que apoyaran a sus economías y empresas. La Comisión y el Consejo decidieron, pues, soslayar las recomendaciones fiscales y centrarse en la lucha contra la pandemia en tres frentes: la emergencia sanitaria, la protección del empleo y la liquidez a las empresas. “Las prioridades son muy claras. Primero, continuar con políticas de corto plazo que aborden la crisis y apoyen la recuperación”, ha afirmado el comisario de Economía, Paolo Gentiloni. Eso sí, la Comisión ha pedido prudencia a las capitales para regresar a la estabilidad fiscal cuando se complete la recuperación.

El Ejecutivo comunitario ha considerado que todos los borradores presupuestarios, también el español, están “en línea” con las recomendaciones en política fiscal. En planta, un aprobado general en toda regla. “La Comisión opina que el proyecto de plan presupuestario de España se ajusta en general a la recomendación adoptada por el Consejo”, puesto que Bruselas cree que “la mayoría de las medidas” recogidas en el borrador que el Gobierno le remitió en octubre van orientadas a “apoyar la actividad económica en un contexto de considerable incertidumbre”. Sin embargo, la comunicación aprobada por el Ejecutivo comunitario sugiere que, en comparación con otros países, España se está quedando sin munición para allanar el terreno a la recuperación económica, a pesar de ser el segundo mayor beneficiario del fondo europeo de reconstrucción.

Eslovaquia, Austria, Lituania e Irlanda son los países cuyas cuentas contienen más medidas para combatir la emergencia y apoyar la economía en 2021 al emplear un arsenal de hasta el 5% de su PIB. En el otro extremo están Bélgica, Chipre y España, que cierra la lista de los 19 países de la zona euro a pesar de ser el segundo mayor receptor de recursos del fondo europeo de recuperación con 59.088 millones en subvenciones. Ni aun con un gasto presupuestario récord, España puede dedicar más de un 1% del PIB a apuntalar la recuperación.

De hecho, la Comisión cree que el mayor esfuerzo podría haberse hecho ya en 2020, cuando se ha destinado alrededor de un 4% del PIB (un 5,5% del PIB, según el gobierno) a combatir la crisis, el tercer mayor esfuerzo de la zona euro solo después de Lituania e Italia. Entre esas medidas estarían los recursos destinados a sufragar los ERTE, los fondos de emergencia para atajar la crisis sanitaria, el apoyo a los grupos más vulnerables o el aplazamiento de impuestos.

El mal lugar que ocupa España en la fotografía de 2021 tiene que ver, según Bruselas, con la retirada gradual de medidas de protección como los expedientes temporales de empleo (ERTE), que no están recogidos en los Presupuestos, o de apoyo a las empresas. España ha sido en 2020 uno de los países más activos tendiendo esa red de seguridad a sus compañías, si bien ha optado por garantías y avales. Alemania se ha decantado, en cambio, por subvenciones. Y los últimos datos que maneja Competencia apuntan a que Berlín podría haberse reservado la mayor potencia de fuego para afrontar posibles nuevas olas de contagios. En todo caso, la Comisión admite que aún no tiene información exhaustiva sobre el plan de recuperación que prepara el Gobierno. El borrador también contemplaba la subida salarial de los funcionarios o la indexación de las pensiones al IPC, pero Dombrovskis no se mostró preocupado, puesto que España no está entre los países que han adoptado más medidas permanentes en sus presupuestos.

Bajo vigilancia por los desequilibrios

A pesar de que las reglas fiscales están suspendidas de facto este año y el que viene (y en la Comisión se habla incluso de mantenerlas en suspenso en 2022), Bruselas da un toque a España para que la pandemia no acabe desbordando sus finanzas públicas. “Es importante que España se asegure de que, al adoptar medidas presupuestarias de apoyo, preserva la sostenibilidad a medio plazo”, apunta la Comisión, que añade: “Se invita a España a revisar periódicamente el uso, eficacia y adecuación de las medidas de apoyo y a estar preparada para adaptarlas si es necesario a las circunstancias cambiantes”. Esa misma advertencia tienen los sospechosos habituales: Bélgica, Francia, Grecia, Italia y Portugal.

La Comisión ha decidido también que España siga dentro del grupo de 12 países que merecen estar bajo la lupa del Ejecutivo comunitario por sus desequilibrios macroeconómicos. No está dentro de los tres que requieren la máxima vigilancia (Italia, Grecia y Chipre), pero sí dentro de los nueve que deben seguir mejorando por una u otra razón: Croacia, Francia, Alemania, Irlanda, los Países Bajos, Portugal, Rumania y Suecia. Los efectos de la covid-19 se dejarán notar en un incremento de la deuda empresarial, de las familias y del sector público. Y los países más endeudados, añade la Comisión, se han encontrado con que la covid-19 ha hecho caer sus ingresos turísticos, perjudicando su posición exterior.

Bruselas advierte también de que España podría haber estado experimentando ya en 2019 un descenso del precio de la vivienda, un aumento de los créditos morosos y un nuevo deterioro del mercado laboral. “En resumen, la crisis de la covid parece reforzar los patrones existentes dentro de la zona del euro respecto a las divergencias económicas, nacionales y endeudamiento externo”, remacha el informe de la Comisión.