noviembre 17, 2020
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, en la junta general de accionistas 2019.
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, en la junta general de accionistas 2019.

SANTANDER

El Santander no tiene previsto participar en procesos de fusiones en el negocio bancario tradicional y es “mucho más probable” que continúe comprando plataformas tecnológicas y de banca online, según dijo ayer su presidenta, Ana Botín. La banquera, que participó en el New Economy Forum de China, hizo estos comentarios tras el anuncio de conversaciones de fusión entre el BBVA y el Sabadell. El lunes, el Santander anunció la compra de activos tecnológicos de la quebrada empresa alemana Wirecard, una operación que permitirá al banco agilizar la expansión en Europa.

En el mismo sentido se manifestó el consejero delegado de Santander España, Rami Aboukhair, que descartó que la entidad vaya a protagonizar alguna operación de consolidación en el corto plazo, después de que el baile de fusiones bancarias se iniciase con la unión de CaixaBank y Bankia, siguiera con la posible integración de Liberbank y Unicaja y se acentuara ayer con la de BBVA y Sabadell. Así lo indicó el ejecutivo durante su intervención en el 27º Encuentro del Sector Financiero organizado por Deloitte, ABC y Sociedad de Tasación, donde recordó que el Banco Santander ya hecho la última “gran operación” del país con la adquisición de Banco Popular y reconoció que su objetivo es ser más eficiente y reducir gastos.

Con este objetivo, hace apenas unos días, el Banco Santander trasladó a los sindicatos su intención de acometer un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para un máximo de 4.000 personas, es decir, el 14,78% de su plantilla en España, y de reubicar a otros 1.090 empleados. También planteó a la representación sindical la necesidad de cerrar en torno al 30% de su red de sucursales en España, es decir, entre 900 y 1.000 oficinas. La entidad cuenta con 3.110 oficinas repartidas por el territorio español, según los últimos datos disponibles correspondientes al cierre del pasado mes de septiembre.

De igual forma, Aboukhair subrayó que la entidad está satisfecha con su tamaño y escala, así como con la cuota que aglutina en determinados negocios, como en el de pymes, el 25%, o en el de banca mayorista, con el 30%. “A día de hoy nuestra única prioridad es mejorar el servicio y nuestras capacidades para llegar a los clientes, darles razones para que se queden y que nos recomienden”, añadió el primer ejecutivo de Santander España.

Por otro lado, ha explicado que el sector financiero está sufriendo “importantes cambios” y que recibe claramente una gran presión del regulador en cuanto al capital, mientras que las rentabilidades aún están lejos de las que quisiera y la presión sobre los costes es elevada. “No hay un cambio de estrategia, pero sí en la forma de hacer las cosas. Tenemos que ser más eficientes, ahora también están apareciendo nuevos competidores que están cambiando los hábitos de los clientes”, ha dicho, aunque ha destacado el valor que sigue aportando la red, la cual seguirá siendo siempre “un elemento fundamental”.

Bankia: faltó la rentabilidad

José Sevilla, consejero delegado de Bankia, que también participó en el encuentro, explicó las razones que les han llevado a buscar una fusión con CaixaBank. “La fusión responde a una decisión realista y para hacer frente a un entorno complicado. Tras diseñar nuestro plan a tres años, vimos que cumplimos los objetivos de costes pero no los de rentabilidad. Los tipos negativos desde 2016, que tras la llegada de la pandemia parece que perdurarán mucho tiempo, así como la posible subida de la morosidad por la crisis, nos han llevado a juntar fuerzas. El futuro banco tendrá más tamaño, más diversificación y más capacidad de generar valor”, resumió.

Según Sevilla, las fusiones en España son un paso previo para que la consolidación en Europa sea una realidad que “implicaría que tenemos bancos verdaderamente europeos”. Para llegar a este punto, no obstante, aún queda algo de camino porque “requiere de cambios estructurales y abrir las fronteras europeas a la banca”, aunque eso suponga que los Estados pierdan algo de su soberanía para tener reglas comunes y un fondo de garantía de depósitos a escala europea.

Sevilla señaló que el desarrollo de plataformas tecnológicas globales permitiría ganar economías de escala y favorecería el salto de barreras regulatorias. “Hace falta una apuesta decidida por la unión bancaria europea, que se ha quedado a medio camino, y una regulación de resolución común”.

Por su parte, Jaime Guardiola, consejero delegado del Sabadell, instó al Ejecutivo a modificar la gestión de los fondos europeos. “La fórmula de buscar agencias independientes habría sido mucho más positiva”, destacó.