noviembre 6, 2020

Suma y sigue. Abengoa ha vuelto a pedir este viernes una nueva ampliación del plazo para negociar su plan de reestructuración para el que le faltan 20 millones que negocia con la Junta de Andalucía. Esta vez es hasta el 12 de noviembre. Y otra vez ha reiterado que, de no recibir el dinero, la compañía se verá abocada a tomar la drástica decisión de presentar el concurso de acreedores que ha evitado durante los últimos cinco años y quedaría supeditada a la administración judicial. En la última comunicación, anterior a esta, advertía de que se aproximaba el fin del plazo que acababa este viernes. Al tiempo, se planteaba abandonar Andalucía, amenaza que sigue blandiendo ante la negativa del Gobierno andaluz de prestar el dinero.

El hecho relevante subraya que se da ese nuevo periodo con el fin de que se pueda avanzar en ese empeño, que parece remoto dada la imposibilidad de la Junta de lograr la ayuda. La sociedad reitera que “este nuevo retraso perjudica de manera significativa la continuidad de los negocios de Abengoa Abenewco 1 y su grupo, y que ven limitadas sus posibilidades para acceder a nueva contratación y para cumplir con sus obligaciones corrientes, con lo que la demora en el cierre debe llegar a su fin”. Por tanto, si llegado el día 12 de noviembre de 2020 sigue sin haber certezas, el consejo de administración de Abengoa Abenewco 1, habida cuenta de que la viabilidad del grupo estará gravemente comprometida, tomará las decisiones que le correspondan atendiendo a sus deberes fiduciarios.

Este viernes, el consejero de Economía, Rogelio Velasco, ha manifestado que “hay dudas legales sobre que se puedan aportar fondos a una empresa que se encuentra en una situación financiera muy difícil”. Durante su comparecencia para presentar los Presupuestos de la Junta de 2021, Velasco ha afirmado, a preguntas de los periodistas, que “este Gobierno no va a cometer los mismos errores que el Gobierno anterior por decisiones que se adoptaron para hacer llegar recursos a empresas en dificultades”.

La firma de infraestructuras y energía, la primera de Andalucía con 3.000 trabajadores, genera 5.000 empleos indirectos, pero su situación es delicada: ha hecho varias ampliaciones de plazo de siete o 15 días desde que se presentó este tercer plan de reestructuración. En todo caso, cualquier acuerdo tendría que recibir el visto bueno de todos los implicados; es decir, los acreedores bancarios y el Gobierno, que participa a través del ICO y el Cesce, así como de los proveedores.

El grupo afrontó un plan de reestructuración en 2017 en el que se realizó una quita y recapitalización de deuda por valor de 7.000 millones de euros. Posteriormente, en 2019, en una segunda reconversión, se capitalizaron otros 3.000 millones. En total, una quita del 95%. Ahora, en esta tercera reestructuración, ha acordado la financiación de 230 millones con aval del ICO del 70%; líneas de avales de 300 millones con apoyo del Cesce; quita del 50% de la deuda con los acreedores financieros y una solución para la deuda comercial con los proveedores, a los que se les ofrece el 5% de los flujos de caja y fondos procedentes de la venta de activos.

Voto en contra

Adicionalmente, el grupo ha presentado otro hecho relevante en el que, en relación con la convocatoria de junta general extraordinaria forzada por el grupo de accionistas minoritarios para el próximo 17 de noviembre, informa de que el consejo de Abengoa ha acordado por unanimidad manifestar su oposición a las propuestas planteadas y su recomendación de voto en contra.

El consejo argumenta que el pasado 6 de agosto se firmó con un conjunto de acreedores e inversores una operación financiera que permite, junto al acuerdo con los proveedores firmado el pasado mes de julio, asegurar la viabilidad del grupo toda vez que, entre otras cuestiones, compromete la liquidez (hasta 250 millones) y los avales (hasta 300) necesarios para ejecutar el Plan de Negocio. La empresa recuerda que los acreedores, tanto financieros como comerciales, se han visto obligados en virtud del citado acuerdo, a aceptar sacrificios significativos en sus posiciones acreedoras en forma de quitas y capitalizaciones.

En este sentido, destaca que la participación que Abengoa S.A. puede tener en Abengoa Abenewco 1, S.A. como resultado de esta operación fue objeto de no pocas negociaciones con los acreedores, toda vez que la situación de Abengoa S.A. en la estructura de deuda del grupo y los sacrificios que los distintos grupos de acreedores, que contaban y cuentan con una posición de privilegio, estaban asumiendo, no justificaban en modo alguno que se concediese dicha participación.

En opinión del consejo, la operación firmada el 6 de agosto es la mejor y la única posible para garantizar la viabilidad del grupo a la vez que se protegen los intereses de todos los grupos de interés (accionistas, acreedores, empleados, clientes, proveedores…).

El grupo resalta también que la estructura financiera que ahora se refinancia es la que se acordó con los acreedores en la primera refinanciación cerrada en marzo de 2017, aprobada en junta general y posteriormente modificada en el marco de la segunda restructuración cerrada en marzo de 2019 e igualmente aprobada por la junta general. De dicha estructura financiera, que fue homologada judicialmente, resulta la estructura de filialización de la deuda y de los activos y el otorgamiento de garantías reales en favor de los acreedores financieros, garantías que son las que ahora les otorgan la posición de privilegio que han defendido en la refinanciación de su deuda.

“Con este contexto, la propuesta que parece animar la convocatoria de la junta, que es la de provocar una renegociación de la refinanciación para que la matriz mejore su posición en la estructura de capital, entendemos que es meramente ilusoria”, dice la empresa presidida por Gonzalo Urquijo. Según la empresa, lo es porque los acreedores que han comprometido la financiación y los avales necesarios para asegurar la continuidad del grupo y de su actividad económica han manifestado que retirarán dicha financiación en caso de producirse un cambio en el consejo que debe ejecutar el Plan de Negocio Actualizado.

Por tanto, el consejo considera que si se frustra la operación actual, en tanto que no permite que el grupo pueda recibir el dinero y los avales que necesita para financiar su plan de negocio, aboca a la situación de concurso del grupo.

Por último, recuerda que la pretensión procede de la parte más subordinada de la estructura de capital de la compañía, como son los accionistas de la matriz; y que, por ello, es fácilmente atacable por los acreedores que, en caso de verse abocados a ello, tendrán que ejercer sus derechos para proteger sus reclamaciones. Este escenario es el que protege la normativa mercantil y, en particular, la normativa concursal. “En todos estos supuestos, la posibilidad de que la matriz tuviera una participación en Abengoa Abenewco1 S.A. superior a la que se les asigna en el acuerdo de 6 de agosto de 2020 es nula, por lo que el Consejo de Administración considera que la refinanciación propuesta deja a los accionistas de la matriz en la mejor posición posible”, concluye.