Que el máximo responsable de Xbox, Phil Spencer, afirme que 8K (7.680 x 4.320 píxeles) es una tecnología aspiracional puede parecer, como mínimo, sorprendente. Más aún si, echando la vista atrás, recordamos que hace no tanto tiempo planteaba lo mismo con respecto a 4K, una resolución que, después de una larga espera, ya (casi) ha llegado a las consolas de nueva generación, Xbox Series y PlayStation 5. Ha llamado tanto la atención su opinión a este respecto que todos los medios especializados no han dudado en hacerse eco de ellas.

«Creo que 8K es una tecnología aspiracional. Las capacidades de visualización de los dispositivos aún no están ahí. Creo que estamos a años de que 8K sea, si es que alguna vez lo es, estándar en los videojuegos» es la frase completa, extraída de una entrevista concedida a Wired, en la que Spencer también habla del pasado, el presente y el futuro de otros muchos aspectos de la división más lúdica de Microsoft. Y creo que la clave para entender mejor la frase de Spencer es el titular del artículo: «Xbox siempre ha perseguido el poder. Eso ya no es suficiente».

Entiendo a quienes creen que es un error que el principal responsable de Xbox haga una afirmación así, en primera instancia parece un disparo en el pie, especialmente si su competencia aprovecha ese espacio abierto para decir que ellos ya están trabajando en hacer que 8K sea una realidad cercana en sus productos. Y sí, obviamente pienso principalmente en Sony, que podría empezar a sacar pecho ya por su próxima generación.

Lo cierto, no obstante, es que a día de hoy 8K no es una tecnología para las masas. Es cierto que ya hay oferta de dispositivos que soportan esta resolución, pero las capacidades de cómputo necesarias para mover un juego a 7.680 x 4.320 píxeles está, a día de hoy, fuera del alcance de la inmensa mayoría del hardware existente. Incluso la GeForce RTX 3090, el actual tope de gama en tarjetas gráficas, necesita recurrir al reescalado inteligente DLSS 2.0 para conseguir un 8K decente. Sin reescalado es, a día de hoy, sencillamente impensable, y no estoy convencido de que la próxima generación de gráficas vaya a dar un gran salto a ese respecto. Puedo equivocarme, y espero hacerlo, pero parece complicado.

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Si hablamos de 8K real, creo que no hay dudas en que primero llegará el vídeo, y cuando ya haya alcanzado un cierto nivel de implantación, y las tecnologías gráficas y de proceso hayan evolucionado lo necesario, llegarán los juegos. Y este tipo de cambios llevan años. ¿Y en qué se traduce esto? Pues, en mi opinión, en que a día de hoy, y tal y como dice Spencer, 8K en el campo de los videojuegos es una tecnología aspiracional. Si que veo un error que se cuestione la posibilidad de que pueda no llegar, pero la definición me parece razonable.

Más aún si lo vemos como una postura prudente. No olvidemos que Xbox Series todavía no ha llegado al mercado, por lo que hacer una afirmación en otro sentido también habría sido pegarse un tiro en el otro pie. Estoy convencido de que ya hay algunas personas, dentro de la división de Xbox, dándole vueltas a 8K, pero afirmar ahora, cuando la next-next gen está todavía tan lejos, que ya están trabajando en ello, seguramente haría que más de uno se preguntara si no habría tenido más sentido retrasar un año el lanzamiento de la nueva generación, y hacerlo ya con una propuesta decente de 8K.

 

Imagen: Libron